BoyTech propone que niños y jóvenes aprendan programación, electrónica y robótica junto a un padre, una madre o un adulto significativo. El adulto no necesita saber: aprende al lado del niño y ayuda a convertir el uso pasivo de la tecnología en creación.
En construcción · Partimos con un tramo de edad y un programa de cuatro sesiones · Estamos formando el primer grupo de familias.
Los niños usan la tecnología con soltura y consumen con fluidez, pero pocas veces crean con ella. Y la brecha generacional dificulta que los adultos acompañen ese aprendizaje de una forma práctica.
Lo que se ofrece para cerrar esa distancia suele fallar por el mismo lado. Un kit comprado en línea llega con un manual; a la tercera página el niño se atasca en un error que nadie le puede explicar, y la caja termina guardada.


No un profesor: el papá o la mamá, que tampoco sabe electrónica y por eso no se mete. Y que muchas veces busca algo que hacer con su hijo que no sea una pantalla cada uno por su lado.
Por eso las sesiones de BoyTech están escritas para dos personas con niveles distintos: un niño que aprende y un adulto que tampoco sabe. Es diseño instruccional exigente, y es la diferencia.
Y el adulto también aprende. Muchas veces es la primera vez que su hijo lo ve equivocarse, intentar de nuevo y lograrlo.
BoyTech parte con un solo tramo de edad y un programa de cuatro sesiones. Al final hay un proyecto funcionando, construido en conjunto. Después, la familia puede continuar con nuevos kits, cursos y un club moderado.
La última línea es la más importante: cuatro sesiones no hacen a un especialista, y prometerlo sería el mismo error del kit que llega con un manual y termina guardado.
El consentimiento, la protección de datos y la moderación no son un anexo de BoyTech: son requisitos de diseño desde el primer taller, en línea con las reglas para niños, niñas y adolescentes de la Ley N.º 21.719, que rige desde el 1 de diciembre de 2026.
BoyTech ocupa un lugar que ningún otro proyecto del portafolio cubre: la familia como unidad. Y comparte puerta de entrada con Yo Cambio: los dos llegan al establecimiento educacional y al municipio.
BoyTech está en construcción. El currículo, los kits y la comunidad se están armando, y el primer taller de cuatro sesiones todavía no se ha dictado.
Preferimos decirlo antes que después. Quien entre a la lista de espera sabe que está entrando al primer grupo, y que su respuesta ayuda a decidir con qué tramo de edad y con qué proyecto se parte.
Además del programa acompañado, BoyTech publica material que se usa por su cuenta: para la familia que quiere empezar sola y para el colegio que quiere probar antes de comprometerse.
Todavía no están listos. Se publican junto con el primer taller, y quien esté en la lista de espera los recibe primero.

El proyecto explicado paso a paso, con el adulto como destinatario tanto como el niño. Se ve y se hace, no se ve y ya está.
La guía de cada desafío, con los errores frecuentes explicados antes de que ocurran. Es la pieza que le falta a un kit comprado suelto.
Los mismos componentes para todas las familias, con reposición. Es lo único del portafolio que cruza software, hardware y logística.
El precio del material se fija cuando exista, y el del kit cuando tenga su costo cerrado; los precios de piloto de la sección siguiente son aparte. Si quieres recibirlos apenas se publiquen, entra a la lista de espera.
Estos son los precios de piloto con los que pensamos partir. Todavía no se puede contratar ni pagar nada: el primer taller no se ha dictado, y el contenido, el kit y el programa siguen en construcción. Los publicamos para que sepas desde ya cuánto costará cada cosa y qué incluye.
Si alguna te sirve, anota tu interés. Se anota el adulto responsable, nunca el niño.
Para quién: la familia que quiere desarrollar proyectos tecnológicos de forma continua.
Lo que logra: aprender juntos y completar proyectos tecnológicos por niveles.
No incluye kits físicos ni clases privadas. La cuenta es del adulto: los niños no entran por su cuenta.
Para quién: la familia que quiere construir un proyecto concreto con materiales preparados.
Lo que logra: completar un proyecto de robótica, electrónica o programación que se ve funcionar.
Un adulto acompaña. Necesitas un computador compatible; el envío y las pilas no están incluidos. La lista exacta de componentes y la edad recomendada se confirman con la muestra.
Para quién: el colegio o municipio que quiere hacer talleres tecnológicos con familias.
Lo que logra: una experiencia de ciencia y tecnología que une a niños y adultos significativos.
Lo acompaña un docente responsable. Los traslados fuera de la zona acordada, el equipamiento computacional y las ampliaciones se cotizan aparte.
Son precios de piloto, no una venta. Hoy no se cobra nada, y anotarte no te compromete a pagar. Antes de abrir publicaremos el contenido con que se parte y las condiciones de cancelación. Soy una familia: inscribir mi interés · Soy un colegio o municipio: proponer un piloto.
BoyTech empieza por un solo tramo de edad, y cuál sea no está decidido. Lo decide esta lista: cada inscripción dice qué edad tiene quien participaría, y el tramo que más se repita es el primero que se construye.
Por eso la lista de espera no es una cortesía. Es el primer voto del proyecto, y se cierra cuando reunamos las familias del taller piloto de cuatro sesiones.

Para qué sirve: tu respuesta elige el tramo de edad y te reserva un lugar en el taller piloto. Inscribe el adulto que va a acompañar, con su propio correo.
Para qué sirve: una licencia institucional lleva el programa a muchas familias con una sola decisión. Cuéntanos a cuántas llegarían y con qué plazo, y te decimos si el piloto cabe.
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